El embrague permite desconectar temporalmente el motor de la caja de cambios para cambiar de marcha sin dañar los engranajes. Es esencialmente un acoplamiento de fricción controlado por el conductor.
- Al pisar el pedal, el cojinete de desembrague empuja contra el diafragma del plato de presión, liberando el disco y desconectando la transmisión.
- El punto de embrague es la zona donde el disco comienza a friccionar parcialmente — soltar el pedal muy rápido provoca calado del motor.
- El disco de embrague tiene un material de fricción similar al de las pastillas de freno. Se desgasta con el uso, especialmente en arranques en pendiente.
- Síntoma de embrague desgastado: patinaje (las RPM suben pero el coche no acelera proporcionalmente).
Embrague seco de automóvil — Genetics4good / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Accionamiento y mantenimiento
- La mayoría de turismos usan accionamiento hidráulico: el pedal mueve un bombín (cilindro maestro) que empuja aceite hasta un bombín receptor o un cojinete concéntrico (CSC) en la campana de cambio. El aire en el circuito produce un pedal esponjoso y hay que purgarlo igual que un circuito de frenos.
- Un embrague autoajustable (SAC) compensa el desgaste del disco automáticamente, manteniendo el recorrido del pedal constante durante toda su vida útil.
- El kit de embrague suele sustituirse completo (disco, plato de presión y cojinete de desembrague) porque desmontar la caja para acceder solo una vez compensa cambiar las tres piezas a la vez.
- Un embrague forma pareja habitual con el volante bimasa: si el DMF está fuera de tolerancia, se recomienda sustituirlo junto con el kit para no repetir la mano de obra.