Ambos son frenos de fricción. La diferencia principal está en cómo disipan el calor y en su capacidad de frenada repetida a alta temperatura.
Freno de disco — Atharv Chandel / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Freno de tambor (renderizado 3D) — Wapcaplet / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
- Fading: pérdida de eficacia frenante por sobrecalentamiento. Los frenos de tambor son más propensos porque el calor queda atrapado dentro del tambor.
- Los turismos suelen llevar discos delante, donde se concentra la mayor carga. Detrás pueden usar disco o tambor según masa, prestaciones, coste y estrategia de frenada regenerativa.
Por qué el tambor sigue vivo
Muchos utilitarios y algunos eléctricos mantienen tambor trasero porque integra de forma sencilla y barata el freno de estacionamiento mecánico, sufre menos por corrosión al estar cerrado y en el eje trasero (con menos carga de frenada) su peor disipación de calor pesa menos que en el delantero.
- El autoajustador del tambor compensa el desgaste de las zapatas accionando un trinquete cada vez que se acciona el freno de mano o se frena en marcha atrás; si está agarrotado por óxido, aparece una carrera de pedal excesiva.
- Al abrir un tambor conviene limpiar el polvo de fricción con las precauciones adecuadas y sin usar aire comprimido directo sobre la cara, evitando dispersarlo.
- Un chirrido metálico constante en tambor suele ser el indicador de desgaste (una lengüeta metálica que roza al llegar al límite de la zapata), igual que en muchas pastillas de disco.