Durante la deceleración de un híbrido o eléctrico, el motor de tracción puede funcionar como generador. Las ruedas lo arrastran, el inversor convierte la energía eléctrica y la batería almacena una parte. La centralita mezcla esta retención con los frenos hidráulicos para conseguir la deceleración solicitada.
Cuándo cambia la regeneración
- La capacidad regenerativa se reduce con batería llena, fría o demasiado caliente, a muy baja velocidad y cuando actúan ABS o control de estabilidad.
- El sistema hidráulico aporta frenadas intensas, detención final y respaldo si la batería o el sistema eléctrico no pueden aceptar energía.
- El brake blending ajusta continuamente ambos pares para que el pedal produzca una deceleración predecible.
- La conducción «one pedal» aumenta retención al levantar el acelerador, pero no sustituye al freno de estacionamiento ni garantiza inmovilización en todos los vehículos.
- Como los frenos de fricción trabajan menos, pueden aparecer óxido o agarrotamiento; siguen necesitando inspección y mantenimiento periódico.
Recreación fotográfica conceptual generada para MotorSuiteLab; el esquema superior representa los flujos de energía.
Niveles de regeneración y sistemas desacoplados
- Muchos eléctricos permiten elegir la intensidad de regeneración mediante levas en el volante o un ajuste en el menú, desde una retención suave (similar a soltar el acelerador en un motor térmico) hasta la conducción "a un pedal" que puede llegar a detener el vehículo casi por completo.
- Los sistemas de freno desacoplado (brake-by-wire) más avanzados separan por completo el pedal del circuito hidráulico: un simulador reproduce la sensación de pedal mientras la centralita decide en cada instante cuánto par pide al motor generador y cuánto a las pinzas, sin conexión mecánica directa entre ambos.
- Esta desconexión mecánica exige redundancias de seguridad estrictas, ya que el conductor debe seguir teniendo frenada de fricción disponible ante cualquier fallo eléctrico o de software.