El motor genera calor suficiente para fundir sus propios componentes si no se refrigerase. El circuito de refrigeración extrae ese calor y lo disipa en el radiador, manteniendo el motor en su temperatura óptima (~90 ºC).
- El termostato es la clave del sistema: mientras el motor está frío, lo mantiene cerrado (el líquido circula solo por el circuito corto, sin pasar por el radiador) para que el motor alcance temperatura rápidamente.
- Cuando el termostato se queda bloqueado abierto, el motor nunca llega a temperatura — el coche no calienta y aumenta el consumo.
- Cuando se queda bloqueado cerrado, el motor se sobrecalienta rápidamente — emergencia inmediata.
- La calefacción del habitáculo usa un pequeño radiador (aerotermo) por el que pasa líquido caliente del motor — por eso si el nivel de refrigerante es muy bajo, la calefacción no calienta.
Circuito de refrigeración — Harkonnen2 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)