Sin asistencia, girar el volante de un turismo parado requeriría una fuerza enorme. La dirección asistida amplifica el esfuerzo del conductor con un sistema hidráulico (bomba movida por el motor) o eléctrico (motor eléctrico en la columna o cremallera).
- La dirección hidráulica (HPS) usa una bomba movida por correa del motor — consume potencia constantemente aunque vayas recto. Tiene un tacto muy natural y progresivo.
- La dirección eléctrica (EPS) usa un motor que asiste cuando es necesario, reduciendo consumo frente a una bomba hidráulica permanente. Puede ser ligera al aparcar y más firme en carretera.
- La EPS facilita funciones de mantenimiento de carril y aparcamiento asistido, y es la solución más habitual en vehículos eléctricos e híbridos.
- Si el testigo de dirección asistida se enciende, en la EPS suele ser un fallo de la UCE o el motor eléctrico — la dirección sigue funcionando pero sin asistencia (muy pesada a baja velocidad).
Averías típicas de cada sistema
- HPS: un silbido al girar el volante a tope o casi a tope suele indicar bajo nivel de aceite hidráulico o una bomba desgastada; una mancha de aceite bajo la cremallera apunta a un retén interno con fuga.
- EPS: una asistencia que se vuelve irregular o desaparece de forma intermitente suele relacionarse con el sensor de par de la columna o con una conexión eléctrica defectuosa, más que con un fallo mecánico.
- Los sistemas híbridos (dirección hidráulica con bomba eléctrica, EHPS) combinan el tacto de la HPS con parte del ahorro energético de la EPS, y comparten averías de ambos mundos: fugas hidráulicas y fallos de la bomba eléctrica que la mueve.