Ambos son motores de 4 tiempos con el mismo principio básico, pero la forma de encender la mezcla es radicalmente distinta y condicionan todo el diseño del motor.
Motor diésel de corte — Luc Viatour / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Por qué el diésel tiene más par a bajas RPM
La alta relación de compresión del diésel genera más presión en la cámara de combustión y el gasóleo se quema de forma más gradual (difusión), lo que produce un empuje más sostenido sobre el pistón. Eso se traduce en mayor par desde pocas revoluciones — de ahí que sea ideal para vehículos pesados, furgonetas y remolques.
- El motor diésel no tiene bujías — la bujía de precalentamiento solo calienta la cámara en arranques en frío, no enciende el combustible.
- El gasóleo no se puede usar en un motor gasolina y viceversa — la relación de compresión y el sistema de inyección son completamente distintos.
Octanaje, cetano y mantenimiento específico
El índice de octano de la gasolina mide su resistencia a la autoinflamación por presión (a más octanaje, más resistente a la detonación con compresiones o sobrealimentaciones altas). El índice de cetano del gasóleo mide justo lo contrario: cuánto tarda en autoinflamarse al comprimirse, ya que en el diésel esa autoinflamación es precisamente lo que enciende la mezcla.
- Los diésel modernos incorporan filtro de partículas (FAP/DPF) para retener el hollín; se regenera quemando ese hollín a alta temperatura, un proceso que se resiente en trayectos cortos y ralentí prolongado.
- La inyección common rail (diésel) trabaja a presiones muy superiores (hasta 2.500-2.700 bar) a las de la inyección electrónica de gasolina, por lo que la limpieza del combustible y el estado de los inyectores es más crítico.
- Repostar el combustible equivocado por error es una de las averías más costosas y evitables: en un diésel arruina la bomba de alta presión e inyectores en minutos si el motor llega a arrancar.