El pedal mueve una bomba tándem que transforma fuerza mecánica en presión hidráulica. El líquido, prácticamente incompresible, transmite esa presión hasta pinzas y bombines. El servofreno reduce el esfuerzo necesario, pero el vehículo conserva frenada mecánica si la asistencia falla.
Componentes y seguridad
- La bomba tándem incorpora dos pistones y alimenta dos circuitos independientes, normalmente repartidos en diagonal.
- El servo usa vacío, presión hidráulica o un actuador eléctrico para multiplicar el esfuerzo; no aumenta por sí solo la capacidad térmica de los frenos.
- Si falla la asistencia, el pedal se vuelve muy duro, pero debe seguir existiendo frenada aplicando mucha más fuerza.
- Un pedal que desciende lentamente bajo presión puede indicar fuga interna de la bomba; un pedal esponjoso suele apuntar a aire, latiguillos deformados o líquido degradado.
- Cualquier fuga hidráulica es crítica: no debe compensarse simplemente rellenando el depósito sin localizar su origen.
Recreación fotográfica conceptual generada para MotorSuiteLab; el diagrama superior define los dos circuitos.
Servo eléctrico y frenada asistida por electrónica
Los coches con motor eléctrico o híbrido a menudo no disponen del vacío de admisión que alimenta un servo convencional, así que incorporan un servofreno eléctrico (por ejemplo el iBooster) que genera la asistencia con un motor eléctrico y un husillo. Este diseño también permite modular la presión con precisión y velocidad muy superiores a un servo de vacío, lo que es imprescindible para combinar frenada regenerativa y frenada de fricción sin que el conductor note el cambio.
- Estos sistemas hacen posible el frenado autónomo de emergencia (AEB): la centralita puede aplicar presión de frenada sin que el conductor pise el pedal, en respuesta a los sensores de seguridad activa.
- Un servo eléctrico averiado no elimina la frenada mecánica básica, pero puede desactivar funciones asociadas (regenerativa, AEB) hasta su reparación.